sábado, febrero 10, 2007

La gran evasión

Con mucha diferencia, lo peor de mudarse es el transporte físico de efectos personales. Dejar a amigos y familia, llegar a una ciudad que no conoces, aprender un idioma de locos, acostumbrarte a un nuevo trabajo... todo eso es más o menos difícil o incluso traumático pero no es ni remotamente comparable al hecho fatídico y penoso de tener que hacer las maletas.

Para empezar, como todos los que estudiamos ciencias sabemos, el universo tiende a un estado de máxima entropía o desorden, y un ejemplo a pequeña escala del universo podría ser perfectamente mi habitación. Después de varios años de esfuerzo distribuyendo por ella uniformente papeles, ropa sucia, cds, libros y en general mierda, es antinatural intentar seleccionar y empaquetar todo en el volumen reducido de una caja o maleta. Ademas las cajas suelen tener forma de cubo y no todo es cúbico: como se mete un zapato en una caja o maleta? mmm, vale, en una caja de zapatos, gran idea, ¿ves? ya sabía yo que tener un blog y escribir me era útil de alguna forma.

Recogiendo, seleccionando y empaquetando me he dado cuenta de varios hechos curiosos:

  • No había perdido tantos paraguas como creía en un principio
  • Me he olvidado de dar un par de regalos a alguien
  • La cocina no es el único sitio donde buscar vasos o pizza
  • Que asco

Al final, casi todo el peso y el espacio en las cajas lo ocupan libros, libros y más libros, de todos los tamaños imaginables y que nunca coinciden bien con el de la caja. Yo todavía no entiendo eso de que el saber no ocupa lugar. Debe ser el saberselo todo de memoria.

Lo peor es que mudarse no solo nos afecta a la hora del traslado en si. Si uno cambia de sitio o domicilio con relativa frecuencia (mi caso en los últimos 5 años), el miedo al hecho del empaquetaje (empaquetamiento? empaquetación?) está siempre presente en cualquier momento en el que la masa total de nuestras pertenencias puede incrementarse. Por ejemplo, desde hace bastante ya procuro leer libros más cortos y sólo si los tienen en edición de bolsillo. Cuando dudo entre dos he llegado a poner uno en cada mano y escoger el más ligero. También he dejado de comprar discos. No es por nada del canon, ni la sgae, ni el tedi flautista ese ni ningún fetiche informático de moda, sino porque pesan, y el peso es el mal. Los dvds están automáticamente descartados por el obsceno tamaño de las cajas. Y bueno, ya ni hablo de comprar muebles, solo reservado al masoquista más radical o al típico que te invita a tomar café y cuando llegas te pone a cargar la furgoneta de su mudanza. Uno acaba teniendo miedo de comprar cosas nuevas porque no puede dejar de imaginarse esa cosa en una maleta sobre su espalda, y este estado psicológico es claramente inaceptable en una sociedad de consumo como la nuestra.

¿Cual es la solución? ¿Hay algo que nos permita no renunciar a tener posesiones materiales pero que no nos haga esclavos de ellas? Una clara es comprarse una casa, pero parece haber una conspiración a muy alto nivel entre las discográficas/editoriales/ikea y las inmobiliarias a este respecto, que sube los precios hasta un nivel en el que aún tengo que traducir a pesetas para saber si va en serio o no, así que esta opción no es viable. Lo que yo he hecho es ponerme una meta: tengo que poder tener todo lo que vale la pena tener en un disco duro externo de 300Gb (mi perro fiel, al que me voy a referir a partir de ahora como Cerbero). El disco duro externo es la meca del viajero, del vago o del viajero vago. Pesa poco, es universal y puede contener, con un poco de dedicación y una conexion a internet, casi todo lo que necesita una persona que, siendo sinceros, son básicamente libros, películas y canciones. No es un medio perfecto aún. Los libros son bastante incómodos de leer en el ordenador (y es lo que más pesa!) y hay aún un cuarto elemento en discordia, la ropa, que parece un objetivo difícilmente alcanzable para nuestro Cerbero. No obstante, es un comienzo y yo he logrado reducir la masa total de viaje sensiblemente.

Hay más cosas dolorosas en irse de un país. Cambiar todas las facturas de nombre por ejemplo. Tal y como funciona eso aquí me estoy planteando decirle al banco que rechace todos los cargos y asumir mi cara en un cartel de wanted cuando vuelva por Europa. Pero esto es otra historia, una que con toda probabilidad no merece ser contada.

Ah! Por cierto, que todo esto venía a que dentro de menos de una semana estaré ya en Tokyo. Me he propuesto cambiar el estilo del blog un poco, voy a intentar hacer algo un poco más clásico, ya sabes, más posts, más cortos, alguna fotillo... ahora a ver si lo hago en vez de decirlo. En cualquier caso por mucho que escriba ahora mismo de lo que no me escapo es de 4 cajas con logos de FedEX y hasta los topes de libros que me están mirando desafiantes. La lucha no ha terminado: será larga y dolorosa, pero se que ganaré porque tengo a Cerbero de mi lado.

8 comentarios:

Pablo dijo...

Ánimo que ya queda poco!
Con Cerbero a tu lado nada puede fallar (excepto un imán que lo mande todo al garete, claro).

Maid Marian dijo...

Tal como lo pintas, asusta =:O
Casi sería más fácil trasladar Tokyo entero a tu habitación xD!
Suerte... y que no se te pierda nada en la mudanza.

nonasushi dijo...

PABLO GOODBYE AND GOODLUCK...ji ji

Te veo el Tokio, me prometiste ir al restaurante Ninja ¿EH?

Lalaith dijo...

Si ya es complicado "mudarme" en verano de Madrid a Coruña y viceversa en Septiembre no quiero pensar como tiene que serlo cambiarse de pais definitivamente. Yo, al fin y al cabo, solo cambio de sitio lo que me hace falta para un par de meses de verano...

Mucha suerte, y no pierdas nada!

el Miguelou dijo...

has vuelto!! ya no sabía si estabas en Ceruña (dudoso), en Londres (probable) o en el Japón (factible)

Pues poco más que contarte, desearte toda la suerte para tu nueva aventura y todas esas cosas que se suelen decir. Espero que ahora que vas a tan exótico lugar nos tengas bien alimentados con bizarras aventuras. SALUTE!!

Pol dijo...

Yo hace cuatro meses que estoy cerca de Birmingham y como bien dices...un disco duro y un portatil...fotos d elos tuyos y poco mas.

Desde luego Tokio es todo un cambio, suerte!

Lorena dijo...

La primera vez, el señorino y yo metimos la pata, pensando que ibamos a estabilizarnos por mucho tiempo en un sitio. Mal hecho!! Nada como un disco duro.
Lo mejor: que te sirve de excusa para no comprar y poder ahorrar.

Como dice nonasushi... PABLO GOODBYE AND GOODLUCK :PPPPPPPPP

Ricardo dijo...

Yo hace tiempo que me di cuenta de que lo más prescindible son los libros. Si ya te los has leído, no los necesitas. Yo sólo los leo una vez.
Estoy hablando de literatura, claro, no del manual de PHP...
Ah, y ya voy por mi segundo disco duro externo, la familia crece...