El comic y la animación es sin duda uno de los mayores éxitos de la cultura japonesa moderna, casi equiparable a Hollywood en los Estados Unidos o los macarrones con queso en Italia. Es curioso que de primera impresión, para mucha gente el manga y anime es algo bastante poco japonés. A nivel gráfico, el color de pelo, altura, complexión y sobre todo esos ojos exagerados de los personajes son inequívocamente rasgos occidentales. Respecto a las historias, hay evidentemente una gran variedad pero la percepción general es que hay mucho sexo y violencia, y esto parece raro viniendo de un país tan civilizado como Japón. He oído ya a bastante gente (de fuera) decir que les interesa Japón pero no les interesa el anime porque es algo superficial y occidentalizado. Yo creo que no hay nada más lejos de la realidad que esto, que me parece una percepción precisamente occidental. El Japón que muchos tienen idealizado, el de las casas de te y el bushido, los templos y las geishas, desgraciadamente ya no existe. Una geisha o una espada samurai es casi tan exótica para un japonés como para nosotros y este prejuicio de lo que es auténtico o no en Japón no es muy diferente al de los ingleses con los toros y el flamenco (aunque a mi también me gusta más ;). El Japón moderno, el Japón que ha sufrido una espantosa derrota en una guerra y ha resurgido de sus cenizas, el Japón de los rascacielos, del hiperconsumismo, del amor-odio hacia lo extranjero y de las colegialas con uniformes está mucho más presente en un manga que en la novela de Genji, mucho mas en Ranma ½ que en Rashomon y mucho más en pokemon que en un jardín zen. Esto no quiere decir que sea mejor o peor o que lo antiguo no esté ahí, está pero como algo histórico, del pasado. El manga es la expresión cultural más fiel de esta sociedad y es complejo, variado, interesante y controvertido... como Japón.
Pero basta de cháchara, vamos al grano ¿Cómo se vive todo esto aquí, que es al fin y al cabo de donde viene todo el tinglado?
Como cabría de esperar, la presencia del manga en Japón es masiva. Hay millones de tipos, autores y series diferentes. Está por todas partes, desde enormes librerías especializadas en las que uno se pierde hasta supermercados 24 horas donde la gente se compra precocinados y tabaco pero que cuentan con una selección que podría rivalizar con la mayoría de las tiendas de comics europeas. La gente lee mucho y muy rápido: he visto gente ventilarse un tomo de 3 centímetros de grosor en un viaje de 15 minutos en metro.
Lo primero que choca es lo importante que es la división del manga en tipos. Supongo que teniendo tanto es normal, pero la verdad es que yo me parto de risa con algunos tipos de manga. Cuando llegas a alguna tienda especializada lo tienen todo dividido. Hay una zona que es de manga para chicas, lo que normalmente quiere decir argumentos algo ñoños de colegialas que conocen príncipes azules. Otra zona es la de adolescentes, con los sospechosos habituales: peleas con rayos y poderes, yakuzas, samurais y chicas de tetas exageradas pero con cara de niña que tropiezan todo el rato y se les levanta la falda. Después la sección robots gigantes (están obsesionados), que sinceramente me parece incluso más enfermizamente friki que la que está al lado con todos los mangas porno con argumentos pedófilos. Después nos vamos sumergiendo un poco más en las profundidades frikis. Hay figuritas de personajes femeninos conocidos en posturas sugerentes, un montón de muñecos raros, feos y con pinta de viejos por precios absurdos, ediciones de coleccionista o firmadas por el autor de series de hace 50 años, juegos de segunda mano de consolas que no me suena ni la marca... También bocetos inéditos de mangas o células originales con las que se hizo un fotograma de una película (esto la verdad es que está muy bien, algunas son preciosas y es un objeto de coleccionista muy chulo).
Para mi uno de los descubrimientos han sido los mangas sobre comida. Hay de casi todos los tipos de comida. Mangas sobre sushi, sobre tempura, sobre ramen... mi novia ahora esta enganchada a uno sobre panaderos. Son muy parecidos a los normales, lo que pasa es que en vez de pelearse con rayos y espadas combaten a ver quien hace el mejor roscón. De alguna forma también se las arreglan para sacar chicas en bikini o con uniforme de colegiala. Pero vamos, que la sección de mangas de comida no tiene desperdicio, todas esas portadas con platos de tallarines o carnes humeantes... es genial.
Otra cosa curiosa es la actitud de los japoneses hacia el manga. Sobre esto tengo que investigar un poco más pero es todo un fenómeno sociológico. Básicamente: leer manga, sobre todo ciertos tipos de manga, es pasable, pero si lees mucho o te lo tomas en serio eres un otaku (friki en japonés), y esto para muchos japoneses es un submundo del que hay que huir como sea. Hace poco leí un post muy gracioso en el blog de un chico inglés que vive en Japón cachondeandose de muchos aficionados al manga occidentales que se sienten marginados y vienen a Japón creyendo que aquí los comprenderán mejor y ligarán con chicas como las protagonistas de sus comics... y cuando llegan ven que se les margina el doble y que las únicas chicas que querrían hablar con ellos en Akihabara (zona friki) sería para preguntarles que quieren tomar y se largarían después con chicos japoneses que tienen la clase de bronceado que claramente no se adquiere leyendo manga.
Aún así, ciertos autores o mangas son vacas sagradas y se puede confesar públicamente que te gustan. Entre ellos, con éxito a partes iguales de crítica y público, famoso nacional e internacionalmente está Hayao Miyazaki, un genio de la animación para el que no tengo palabras de admiración suficientes pero aún así algún día dedicaré un post en exclusiva.
Y con esto creo que voy a dejarlo, que he soltado un buen rollo. Como siempre me ha gustado la animación japonesa y ahora aquí intento usarla para practicar y leo manga para aprender palabras y kanjis, es posible que ponga de vez en cuando alguna que otra crítica de cosas que me parecen suficientemente buenas (o malas, que siempre es más divertido). Hasta entonces... saludos otakus!








