- Te ves envuelto en una gestion burocratica desesperante y completamente inutil
- Para poder salir del atolladero hay que pagar (normalmente no tiene sentido, pero tampoco lo tiene el proceso en total asi que quejarse es dificil)
- Los burocratas e intermediarios se reparten el dinero, te sellan un papel y te despachan con cara de culo
miércoles, mayo 07, 2008
Vacaciones en el mar
jueves, noviembre 22, 2007
Seattle
Me quede dos dias en casa de mi amigo Alberto, que vive alli y muy amablemente se ofrecio a darme cobijo y ademas me ensenho su coleccion de bicicletas. Me quede bastante acojonado con una en particular, no solo porque el precio podria rivalizar con algun coche pequenho sino porque las cosas que uno puede decir sobre ella parecen sacadas de star trek. Frenos hidraulicos gravitacionales, suspension semirigida sumergible, pedales relativistas extraibles... (Alberto si lees esto ya se que me lo estoy inventando pero sonaba asi). Es parecido a lo que dije aqui, es increible el nivel de artesania y excelencia tecnologica a la que puede llegar practicamente cualquier cosa (y que satisfactorio si uno sabe y puede disfrutar eso). Parece que esto de las bicicletas no venia a nada pero en realidad conecta con lo que quiero decir ahora. Seattle destaca porque esta a un paseo corto en coche de un monton de atracciones naturales. Montanhas, lagos, bosques... si a uno le gusta la naturaleza desde luego Seattle no le defraudara. Aqui va una foto que saque desde un mirador:

Me he pasado media hora en photoshop intentando que se vea mejor la montanha del fondo pero me he dado cuenta de que no se me da bien, asi que he optado por una solucion de compromiso entre calidad y utilidad.
Durante el dia visitamos algunas de los sitios tipicos de Seattle como el mercado de Pike Place, uno de los mercados de agricultores mas antiguos del pais o el Space Needle:
La foto del monte la saque desde arriba. El ascensor para subir es de cristal y las vistas estan muy bien. La parte que parece un platillo volante esta girando en realidad y hay un restaurante giratorio en ella.
Otro sitio tipico a visitar en Seattle es el primer Starbucks de la creacion (Starbucks es una empresa de Seattle, seguro que Cobain compuso mas de una letra en frente de un Moccha frapuccino sin crema).
Comimos en un restaurante de pescado en el que me quede estupefacto de la cantidad de obesos que habia. Es bastante impresionante el problema de sobrepeso que tienen en ese pais. Ves un monton de gente que parece que hayan estado entrenando para un record guiness o algo asi, algunos es facil imaginarlos teniendo problemas levantandose de la cama, ya no digamos cardiacos. Esta claro que la comida, llena de grasas, hidratos y demasiado abundante, no ayuda, pero aun asi es dificil entender como no alguna, sino mucha gente llega a esos extremos.
Por la noche salimos a tomar unas cervezas. La cosa estaba muy animada, era el fin de semana de antes de Haloween y habia muchos disfraces y fiestas. La vida nocturna de Seattle es, adivinad, muy alternativa. Fuimos a una cerveceria que tenian musica en vivo y vimos a un grupo de alt country un poco soso pero bastante autentico. Pense algo parecido a lo que pensaba cuando estaba en Inglaterra. Cuando oyes tocar a un grupo local americano o ingles, pueden ser unos crios, pueden ser malos, puede que no te guste el estilo... pero siempre van a sonar bien. Es dificil de describir, va mas alla de que tengan mejor acento, es como si llevaran en la sangre ese tipo de musica, somo si se notara que han crecido con ella.
El ultimo dia fuimos a dar una vuelta por los alrededores de Seattle y comimos Dim Sum, un tipo de restaurante chino en el que en vez de pedir de un menu o servirte de un buffet varios camareros van pasando por las mesas con carritos llenos de comida, te la ensenhan y eliges in situ. Despues visitamos uno de los pueblos cercanos, Redmond, sede de Microsoft. Alberto trabaja ahi asi que me dio una vuelta e incluso se digno en darme una paliza al billar en su oficina (si, tienen billares y mesas de ping pong). La escala del campus de Microsoft asusta bastante. Tienen 30.000 empleados trabajando en decenas de edificios en una extension que tardarias media hora en rodear en coche. Pero claro, cuando uno quiere dominar el mundo necesita recursos abundantes ;)
Y esto es todo por hoy! Intentare sacar tiempo para ir contando mas partes del viaje antes de que se me olviden. Os dejo con unas fotos de Seattle

jueves, noviembre 15, 2007
Born in the USA
Hay algo curioso acerca de los States. Tuve una sensacion muy rara desde que me baje del avion. Era la primera vez que estaba alli y sin embargo muchos sitios me resultaban familiares y tenia una especie de deja vu leve pero constante. De repente me di cuenta de que no eran riminiscencias de haber sido un oso pardo o Kennedy en una vida pasada y fui consciente, no por primera vez pero si con esa fuerza, de la enorme cantidad de cultura americana que hemos absorbido desde que somos pequenhos. Las cuestas de San Francisco, la playa de Santa Cruz, las tiendas de discos, los coches enormes, las casas victorianas decoradas con motivos de haloween.. todo eso no es ya americano, es parte de la imaginacion colectiva y el estar realmente alli le hace sentir a uno como si estuviera de viaje dentro de un televisor y no le extranharia nada ver de repente a un personaje gordete y amarillo comiendose un donut.
Tengo unas 500 fotos y muchas cosas que contar de los Estados Unidos. Intentare subir algunas de las fotos y contar algunas de las cosas, poco a poco pero menos poco que lo poco que suelo postear.
Hoy me he comprado un libro que habla sobre la relacion entre arte, artistas y musica rock. Sobre todo habla de videos musicales y portadas de discos y de como estos son ya parte integrante del arte moderno. Hay textos interesantes y fotos bastante buenas. Aun no lo he leido entero pero ya he encontrado la que creo que es la peor portada de la historia, una fotografia de un tal David LaChapelle el cual no tengo muy claro si es un cachondo mental o un hortera sin remedio pero desde luego yo si fuera vosotros me mantendria alejado de su camara. Os dejo con una foto del atentado. Hasta pronto!
jueves, octubre 25, 2007
Tiempo libre
Como todo el mundo sabe, Japon es mundialmente conocido por su debilidad el por trabajo duro y las jornadas laborales relativistas: se mueven tan rapido que doblan el espacio tiempo como Hiro Nakamura (o pensabais que era ficcion?), asi que para un observador externo trabajan en torno a las 25-26 horas al dia. En realidad los japoneses tienen optimizada toda su vida para maximizar el horario laboral. Saben el minuto exacto en el que se levantan y en el se que comen el ultimo cereal del desayuno para no llegar tarde nunca, estan tan delgados para caber mas en el mismo tren, etc. En japones hay una palabra para denominar la muerte por sobretrabajo (karoushi o algo asi), y he oido que incluso llegan a enterrarlos con portatiles o blackberries por si las moscas. Si uno quiere leer historias bizarras sobre la vida laboral en Japon solo tiene que coger cualquier libro sobre el pais escrito por un extranjero en los ultimos 50 anhos, lo que cuentan es casi ciencia ficcion: trenes que descarrilan porque el conductor por miedo a represalias si hay retrasos se pone a correr, oficinas en las que uno sufre castigos fisicos si llega mas de 20 segundos tarde, jefes que obligan a sus empleados a acompanharlos a burdeles, etc. Es probable que todo sea cierto asi que yo procuro no leer los libros, con excepcion de una excelente novela corta, Estupor y temblores de Amelie Nothomb.
Por supuesto, el tema de las vacaciones es delicado. Como afronta las vacaciones una sociedad que vive para el trabajo? Es todo un problema. Casi todos los japoneses tienen un numero semidecente de dias libres al anho, tipicamente entre 15 y 25. Sin embargo, si indagas un poco veras que se considera de mala educacion hacer uso de ellos. El solo hecho de que esto sea posible de concebir abre una brecha sangrante, insalvable, entre Japon y Espanha. Sin embargo el gobierno tiene que mantener un compromiso entre vacaciones y karoushis (hacen descender la productividad), y creo que esta es la causa de que haya tantos festivos.
En fin, el sabado vuelo a Seattle y me quedare un par de dias con mi amigo Alberto, despues volare a San Francisco y cuando haya visto la ciudad y el Golden Gate alquilare un coche con el que me hare toda la costa californiana hasta Los Angeles con algunas paradas por el medio. Este al menos es el plan inicial pero como habreis leido en los periodicos esa zona esta ardiendo ahora mismo asi que es posible que tenga que modificarlo un poco y evitar ir muy al sur. Si alguno habeis estado por la zona y quereis recomendar algo, bienvenido sea!
lunes, agosto 20, 2007
De viaje
Bueno cuando dije que la gente hablaba ingles en realidad no es totalmente exacto. No hablan ingles sino algo que llaman singlish (de singaporean english), que es ingles pero con cosas raras. Entre otras peculiaridades parece que al final de cada frase, de vez en cuando, dicen laaahh. Parece que se ponen a cantar pero que nadie se ponga a dar palmas porque no. Mi problema es que como mi ingles es decente pero tampoco perfecto en mis conversaciones aqui nunca tengo muy claro si estoy haciendo lo correcto no enterandome.
Si tengo tiempo a hacer un poco de turismo ya contare mas cosas. Hasta que vuelva no creo que pueda postear mas asi que el blog volvera temporalmente a una frecuencia de posteo mas… clasica (jeje).
domingo, mayo 13, 2007
Tailandia (3)




Por cierto, sin venir a cuento para nada voy a aprovechar para dedicar unas palabras a las guias de viajes. Yo siempre he comprado guias de Lonely Planet. Estan en todas partes y tienen un aire cool y joven. Las primeras que tuve no estaban mal, pero la verdad es que ultimamente creo que solo valen la pena si falta papel en el lavabo. En este viaje era muy triste comparar la guia japonesa de mi novia y la mia de Lonely Planet. La japonesa, en la tercera parte de grosor y precio tenia fotos de absolutamente todo, te dejaba claro a donde ir y daba un panorama acertado de la ciudad, playa o templo al que ibas a ir. La de Lonely planet era un ejemplo de como no organizar las cosas, informacion vieja, mapas que ningun local entiende si se lo ensenhas, ninguna foto util ni en la pagina correspondiente, etc, etc. Lo unico es que Lonely Planet es mas rebelde porque habla de donde practicar deportes de riesgo o da consejos para backpackers o sobre ambiente gay. Basura. Lonely Planet, esto es el fin: ni una sola guia mas. El unico problema es que aunque la guia japonesa era muy buena yo no entiendo ni la portada, pero bueno, no se puede ser perfecto.
Los ultimos dias de viaje los pasamos en Koh Samui, una isla paradisiaca, en un resort que daba directamente a una playa de arena blanca y cocoteros. No hay mucho que contar sobre esto, excepto de lo bien que se esta a veces no haciendo nada en absoluto.
El resumen es que Tailandia es un pais muy interesate, recomendable y aunque sea obvio, diferente y exotico. Me han quedado ganas de volver y hacer un segundo viaje un poco mas organizado por zonas menos turisticas, visitar varias islas y tambien hacer un recorrido por la zona de montanhas del norte. Quiza la proxima vez. Por cierto, aunque parece cerca esta a unas 6 horas en avion de Japon! La ventaja es que solo hay 2 de diferencia horaria asi que no hay jetlag y es un destino comodo desde aqui. En posts de otros viajes siempre comento las peliculas que veo en el avion. Las de esta vez, Blood Diamond y la ultima copia de rebelion en las aulas con Hillary Swank de protagonista y productora (hehehe) son tan mediocres que no vale la pena gastar bytes. Mejor me quedo con los recuerdos de ese pais que es Tailandia, tierra de contrastes...
miércoles, mayo 09, 2007
Tailandia (2)
Unas palabras acerca de los tailandeses. Cualquier guia o folleto lo segundo que dira de Tailandia (lo primero es que es un pais de contrastes) es que la gente es amable y siempre tienen una sonrisa en la cara. Esto es cierto, pero uno tiene que pensar que Tailandia es un pais en el que el turismo es la fuente mas importante de ingresos y que un turista medio lleva en la cartera aproximadamente el sueldo anual de un tailandes. Esto provoca que los nativos (por cierto la palabra nativo siempre me hace pensar en africanos canibales) nos vean como bolsas de dinero con patas y tan pronto vislumbran a uno de nuestra especie se dediquen inmediatamente a lo que es el deporte nacional: timar al turista. Los timos son muchos y variados pero no son peligrosos: suelen ser inofensivos y nunca implican violencia. Ejemplos son:
- Un tio en la calle te dice que el palacio o templo X esta cerrado por las vacaciones de noseque buda y se ofrece a conseguirte un taxi a un templo que mola mas y si esta abierto. Por supuesto es mentira y el del taxi es su compinche
- El conductor del taxi te dice que la carrera te va a salir baratisima. Esto es cierto pero a cambio te lleva a 4 tiendas de joyas horrorosas y caras que le pagan comision por turista
- El conductor del taxi te dice un precio aproximadamente 3 veces mas caro de lo que sale si enciende el taximetro que supuestamente esta estropeado.
El caso es que entre esto y el hecho de que tienes que regatear por todo uno acaba con la sensacion de que es un pardillo al que timan si o si. No es por el dinero (al fin y al cabo el pais es muy barato e incluso con timo la cosa es tirada de precio) sino por la sensacion de que un
"tio amable con una sonrisa en la cara" te intenta exprimir y tambien por el tiempo que te hacen perder. Al final, toda la amabilidad queda eclipsada por el hecho de que no te puedes fiar de nadie, es una pena, pero no puedo decir muchas cosas buenas de los tailandeses porque lo
unico que un turista ve son embaucadores y mentirosos.
El caso es que al final conseguimos llegar al palacio y es realmente impresionante. Todo un ejemplo del proverbial "lujo asiatico".



Despues de esto cogimos el medio de transporte mas popular en Bangkok: el tuk tuk.

Hay que decir que no he visto en mi vida un trafico como esta ciudad. Y los peores conductores de Portugal son meros aprendices al lado de las animaladas que hacen los conductores de tuktuk. Ponerse delante de un bus, dar la vuelta en medio de una avenida, meterse entre dos carriles sin avisar, nada es suficientemente peligroso para el conductor de lo que al fin y al cabo es una moto con techo. Hay que reconocer que es divertido pero no me gustaria saber la estadistica de muertes anuales en estos cacharros infernales. Ademas es casi imposible que el tuktukero no intente liarte para comprar un traje a medida o un masaje erotico en una "tienda de un amigo".
Por fin, llegamos vivos de milagro a la hora en la que realmente Bangkok hace honor a su reputacion: la noche. El ambiente es increible, mercados llenos de turistas en medio de las calles mezclados con bares de go-gos, terrazas con gente comiendo cosas raras, locales de masajes, todo esta vivo por la noche e iluminado con miles de neones. Como la temperatura es mas o menos la misma, puedes hacer vida nocturna sin ningun problema, y la mayoria de la gente (locales y extranjeros) escoge esta opcion. Como ya he comentado el hotel estaba en la zona picante de la ciudad y un paseo por ahi de noche es un festival de visiones bizarras. Para empezar la gente no tiene el mas minimo pudor abordandote para que vayas a un show porno, da igual que estes con tu novia, que seas una chica, un abuelete o chaval de 14 anhos (si los abordan es porque a veces caen no?). Lei en alguna parte que aproximadamente un 2% de las mujeres tailandesas son prostitutas (escalofriante eh?) y se nota en los girl bars, con pasarelas de 4 metros cuadrados donde 20 chicas en bikini apenas tienen sitio para contonearse delante de americanos y alemanes borrachos. Pero lo mejor fue una conversacion que tuve la ocasion de escuchar de refilon mientras buscaba pasta de dientes en una farmacia. Un turista creo que arabe o turco intentaba en un ingles pesimo comunicarse con la farmaceutica:
Turista: Man! Long! Sick!
Dependienta: Maruja, este paisano parece tener un amigo enfermo, dale un termalgin a vel
T: No! Long time!!!
D: Dice que long time, va a ser serio, dale una tiritas tambien
T: Nooooo!!!! NO SICK!! Long time six!!!
D: Ha dicho seis? Sera del bingo? Estara metido en juego? Eso no lo curamos aqui no?
T: Long time six man!!!!
D: No querras decir sex no?
T: Yeeeees!
D: aaaaaamigo, este lo que quiere es viagra... si es que lo debimos ver venir...
El turista baja las escaleras. Oigo como le dice a su amigo que llevaba un rato disimulando interes en toallitas desmaquilladoras lo que supongo que seria: "Ya la tengo, vamos a reventarlas!" y se van felices. Bangkok, tierra de oportunidades.
Otra cosa que probe fue el masaje tradicional tailandes (no temais, no es guarro). Resumen breve: la chica hace algo que es agradable, despues algo que duele de narices pero no me quejo porque no quiero parecer una nena, agradable otra vez, despues hace una especie de llave de judo y me pone un brazo en un sitio al que nunca pense que podria llegar, despues noto algo raro me doy la vuelta y la veo haciendo el pino sobre mis gemelos, mejor no mirar, se acaba. Curiosamente despues uno esta mas relajado y a la manhana siguiente menos cansado de lo normal.
(Continuara)
PD: Jeeesus, como narices he escrito tanto???? Y hay queda la tercera parte, pero tranquilos que sera corta y ademas la ultima.
martes, mayo 08, 2007
Tailandia (1)
leve resfriado y muy pocas ganas. Llevo un rato pensando como empezar
este post sobre Tailandia sin decir "Tailandia es un pais de
contrastes". No es un poco cansino ya todas las guias o folletos de
agencias que sueltan la fracesita de marras? Japon es un pais de
contrastes, Inglaterra es un pais de contrastes, seguro que incluso
podemos decir que Monaco o Suiza son paises de contrastes y buscar una
excusa para justificarlo. Sin embargo, no puedo evitar que esto sea lo
primero que se me viene a la cabeza cuando pienso en este viaje, y es
que hay que afrontarlo: Tailandia es un pais de contrastes.
Lo primero que pense cuando me baje del avion en Bangkok es que no hacia tanto calor, y eso que se supone que es la epoca calurosa del año en la que les dan vacaciones a los niños para que no tengan que asarse en las escuelas. Es cierto que el tiempo fue bastante raro, de hecho fue una mierda porque llovio casi todos los dias, aunque tuvimos suerte porque que solia llover de noche o a horas en las que no estabamos en la calle. Aun asi, hacia el suficiente calor para que podamos lucir orgullosamente el uniforme del turista: pantalones cortos, camisa estilo hawaiano, camara colgando del hombro y riñonera (solo falta el cartel de timame).
El hotel donde nos alojabamos era absolutamente de no perderselo, era algo asi como la personificacion de la decadencia. Todo estaba pintado de dorado y decorado para que uno se sienta el gran señor colonial, seguramente habra sido uno de los mejores hoteles de Bangkok en un pasado remoto pero ahora mismo a pesar de la grandilocuencia todo se ve viejo, pasado de moda y profundamente hortera. Por las tardes una banda estilo cocktail bar tocaba con aire aburrido exitos de hace 30 años a los que nadie hacia caso salvo algunos despistados que intentaban bailar sin hacerse daño donde el sol les habia quemado. Por las manhanas los turistas sexuales trataban de pasar desapercibidos en el desayuno y los golfistas japoneses pedian taxis a un portero ridiculo vestido de soldado con casco con pincho incluido. Todo esto unido a que el hotel esta en Patpong, el barrio de los "bares de chicas" por excelencia prometia un buen comienzo, exactamente lo que uno espera de un pais como Tailandia.
(vista desde el hotel)Al dia siguiente (llegamos tarde por la noche) cogimos un recorrido en bote por el rio y por los canales. Se pueden ver rascacielos de hoteles o casas de superlujo al lado de chabolas que uno se pregunta como se mantienen en pie.

La parte de los canales impresiona bastante, es basicamente una sucesion de chabolas cada cual mas pobre y destartalada. La gente se ducha con cubos de agua y supongo que no tendran alcantarillado tampoco (aunque muchas tienen tele!). Es un poco lo que uno espera ver en Tailandia, no coge de sorpresa, pero aun asi entre saberlo y verlo hay diferencia. Mi novia no se podia creer la diferencia entre esto y Tokyo, le parecia que es como si fueran mundos diferentes.



Poco a poco el barco nos iba llevando a nuestro destino: el Palacio Real.

(Continuara)
PD: Ya tengo todo escrito pero me ha quedado bastante tocho y con muchas fotos asi que lo ire poniendo en entregas a lo largo de esta semana.
jueves, abril 20, 2006
En el corazón del Imperio

Nos acomodamos en nuestros asientos del tren rodeados por un montón de ejecutivos japoneses, que son algo así como la versión moderna de los samurai, la clase guerrera, con corbatas en vez de espadas y trajes en lugar de armaduras. Por cierto, ¿soy yo el único que pensaba que el tren bala funcionaba sin ruedas, solo con inducción magnética? Me lleve una sorpresa y mi novia se rio de mi cuando se lo dije. Al parecer ese tren existe pero solo hace una ruta especial. El tren bala o Shinkansen es un tren normal, solo que bastante mas rápido y es lo más usado para moverse dentro de Japón. Ademas en cada nueva versión del tren son capaces de aumentar la velocidad y la calidad del servicio (si el software funcionara igual!).
El viaje en si es cómodo y se ven paisajes interesantes. Japón es un país bastante diferente a Europa en muchos aspectos, pero a veces algunos son bastante sutiles y resulta difícil darse cuenta. Por ejemplo, los bosques resultan un poco extraños a la vista, seguramente por el bambú. Es una pena que fuera pleno invierno y no haya podido ver uno de los acontecimientos mas importantes e interesantes de Japón: la primavera. En Japón todo el mundo espera ansioso la llegada de la primavera y observar las flores de cerezo es una especie de deporte nacional. Bueno, podemos decir que es una puerta abierta a un segundo viaje.
La llegada a Kyoto es bastante rara y posiblemente diferente a lo que uno espera: la estación es un edificio enorme y muy moderno que choca bastante con la imagen de ciudad tradicional que uno espera encontrar. Por supuesto, como en casi todos los edificios japoneses, en la estación hay 2 hoteles, 14 restaurantes, 2 oficinas de turismo y alguna que otra tienda de souvenirs. La parte de Kyoto que rodea a la estacion es levemente decepcionante, la verdad es que la ciudad no parece gran cosa si uno solo ve eso, y desde luego no te prepara para lo que viene despues.
Para recorrer Kyoto, cogimos un tour guiado en ingles. La verdad es que fue genial y se lo recomiendo a cualquiera que vaya. En Kyoto hay unos 2000 templos, así que salvo que uno tenga claro lo que quiere ver es fácil meter la pata. Ademas los mejores estan bastante diseminados asi que en el tour ves lo más interesante mucho mas rápido, con el añadido de que el guía da explicaciones bastante interesantes sobre historia y cultura japonesas. También tiene gracia ver a todos los turistas americanos haciendo preguntas y poniendo caras raras ante la comida japonesa.

Kyoto es una ciudad que da la impresión de estar sumergida en naturaleza. Está en una especie de valle, rodeada de montanhas cubiertas de bosques por todas partes menos una, asi que casi dondequiera que mires la calle termina en árboles. Esto da una sensación muy especial a la ciudad que encaja muy bien con el caracter tradicional y religioso. Muchos de los templos estan en partes altas, dándote la impresión de que peregrinas hacia ellos y te recompensan con vistas impresionantes de la ciudad desde lo alto.
Nos pasamos el dia viendo los templos budistas mas importantes, así como los palacios del shogun (antiguo gobernador militar de Japon) y el emperador. En todos estos lugares se respira paz y tranquilidad. Yo me imaginaba en kimono dando un paseo por los jardines zen, parándome a escuchar el murmullo de una pequeña cascada. Los sitios invitaban a ello. Me pregunto hasta que punto Japón o el resto del mundo en general ha ganado en calidad de vida...

Por la tarde fuimos a dar un paseo por Gion, el distrito de Kyoto donde tradicionalmente viven y trabajan las Geishas. Después de 200 libros, películas y en general el boom de la estética oriental, iconizado en la figura de la Geisha japonesa, a uno no le extrañará que las pobres estén hasta los santísimos cojones de los turistas. Hay incluso tours con guía que te llevan a sitios en los que suele verse alguna a veces para que en caso de que asome la nariz un palmo la puedas acosar cual paparazzi. Además quedan muy pocas y las famosas casas de te, donde trabajan, son lugares absolutamente vedados: no puedes entrar salvo que tengas un “patrón”. De todas formas Gion vale la pena, es el tipo de barrio que uno espera encontrar visitando Kyoto: calles estrechas con edificios de madera, gente con kimono y zuecos, una lejana melodía de shamisen... Después de pasear un rato (tampoco es un barrio muy grande) fuimos a un restaurante de la zona en el que confirmé que sentarse en el suelo es muy auténtico pero algo incómodo y que no se entiende como los japoneses están tan delgados con la cantidad de comida que te sirven si pides un menú. Camino al hotel, estaba intentando contarle un chiste español a mi novia (no lo intenteis, no funciona) cuando de repente me tiró fuerte de la manga de la chaqueta. Yo ya iba a pedirle perdón por el chiste cuando miré al frente y la vi. Pasos cortos, un kimono inusualmente elegante, un peinado perfecto y una cara pálida, demasiado pálida para ser real, cruzada por unos finos labios rojos. Me quedé quieto, como hipnotizado y ella me hizo una reverencia. Sin saber muy bien que hacer, pero dándome cuenta de lo especial del momento, le sonreí y la geisha se alejó y se perdió en una de las calles contiguas. Nos fuimos al hotel dando un paseo, con la sensación de que habíamos vivido un día irreal, fantástico.
Estuvimos en la antigua capital del Imperio un par de días más. Después partimos hacia Nara, una ciudad cercana. Dejar Kyoto no es una cosa que me apetezca hacer todos los días, es una ciudad única, maravillosa y que no os deberíais perder si en algún momento, por casualidad, pasais a menos de 1000 kilómetros. Nara está también muy bien. Es muy curioso, pero está llena de ciervos. Están en todas partes, sueltos por la calle, alrededor de los templos y vagando por los jardines. La verdad es que son bonitos y quedan espectaculares en las fotos pero al final hay que pasar una cantidad de tiempo no despreciable evitando pisar sus “regalitos” y además como se den cuenta de que llevas comida son unos pesados.

Los últimos días en Japón los repartimos entre visitar a los padres de mi novia, que nos llevaron a ver el mar y unos pueblos de pescadores y dar un último repaso a Tokyo, cantar en un karaoke y tomar una copa en el bar donde rodaron Lost In Translation. Yo ya estaba temiendo el síndrome postvacacional.
En el viaje de vuelta me tocó al lado en el avión un informático. Nada más sentarse se quedó dormido. Se despertó por primera vez dos horas después cuando trajeron la primera comida. Se la comió en el tiempo en el que yo decidía si atacar la ensalada con tenedor o palillos y se volvió a quedar frito. Otra hora más tarde se volvió a despertar, sacó un portátil, se puso a mandar mails y a modificar un par de excels y a los pocos minutos se volvió a quedar dormido. Durante las siguientes 8 horas estuvo despertándose cada media hora para mandar otro mail, borrar una línea de un fichero o comerse la cena en 10 segundos. Yo, por mi parte, ante su actitud absurda intenté ver alguna película. Vi Harry Potter 4 (no sabía que había tantas), que a pesar de sus personajes tontos y exagerados, de estar llena de tópicos teen americanos (tiene un “baile del instituto” y todo) y de ser vergonzosamente previsible, me pareció más entretenida que la que vi en segundo lugar: La novia cadáver, valiente bodrio.
De paso, un pequeño inciso: Estoy hasta los huevos de Tim Burton. Estoy hasta los huevos de sus películas aburridas con canciones ñoñas pero de las que es fácil hacer muñecos y bolsos. Corolario: estoy hasta los huevos de los muñecos y los bolsos de Pesadilla antes de navidad. Y me está cargando ya su estética gótico-disney totalmente sobreusada y empalagosa. Y la sistemática falta de calidad de sus últimas películas, con argumentos tramposos, idiotas e infantiles, que demuestran que el tío lo único que hace es vivir de rentas de la fama que le han dado dos películas, ponerse gorras ridículas y estafar y reirse de un montón de chavales que se compran subnormalidades profundas directamente enfocadas a marketing de muñecos como la Ostra esa. Tim Burton déjanos en paz antes de que dejen de gustarnos hasta tus películas que valen la pena. Y, por favor, deja de ponerte esas gorras.
Tras la sesión de cine, una siesta y unas 100 páginas de libros varios aterrizamos por fin en Londres. Las moquetas me esperaban de nuevo. Seguí el camino para europeos en el control de pasaportes. Las caras de la gente se me hacían raras, pensaba todo el rato, que raro, no se suelen ver tantos gaijin... se ve que mi cerebro no quería asumir su nueva situación. Subí al metro con una sensación extraña: yo no debería estar aquí. La gente colocaba sus maletas cerca de los asientos y trataban de dormir un poco. Cerré los ojos. El tren me llevaba a casa.
domingo, marzo 26, 2006
Lost in Translation
Todo lo que os puedan contar de Japón, incluido esto, no es más que una sombra de la realidad. Es difícil describir estar allí, hay una sensación especial que simplemente no se puede trasladar a palabras, o al menos yo no se como hacerlo. Japón es un país lleno de contrastes e incluso contradicciones, pero por alguna razón no consigo dar mucha importancia al “lado malo” de las cosas. Solo veo lo positivo. Pero bueno, da igual, aunque solo fuera por la comida valdría la pena.
El viaje empezó donde todos los viajes empiezan aquí en la capital británica: con un par de horas de transporte público londinense. Milagrosamente todo funcionó sin problemas, lo que me permitió llegar temprano al aeropuerto. Facturé y me fui a ver unas cuantas tiendas. Compré algunos dulces y te para regalos varios, me reí un poco de los precios desorbitados de las boutiques y me dispuse a comer la última guarrada en un pub que encontré por ahí. Como había bastante gente y pocas mesas, un tío con pinta de simpático me pidió permiso para sentarse conmigo. Nos pusimos a hablar y resultó que era informático y trabajaba en IBM. Sinceramente, ya hace bastante tiempo que tengo la teoría de que en torno al 40% de la gente son informáticos, hasta me da reparo decir en que trabajo cuando conozco a alguien porque tengo todas las papeletas de que él también sea informático y a partir de ahí la conversación parezca sacada de una reunión de la oficina. Bueno, no fue este el caso. El hombre era noruego y me estuvo contando cosas sobre la temperatura media de Noruega y los centímetros de nieve de las carreteras en invierno. Ya no me acuerdo de los detalles, pero hice una nota mental: en Noruega hace frío.
El avión despegó sin retraso. Me esperaba un viaje de 11 horas por delante. La verdad es que me asustaba un poco, había oído toda clase de historias macabras relacionadas con los viajes largos en avión: “Al estar tanto tiempo sentado la circulación de las piernas es defectuosa y te las tienen que amputar al aterrizar”, “El jet-lag es tan horrible que duermes durante una semana al llegar”, “Existe un riesgo alto de encontrar bolsas de aire y el avión se precipita cientos de metros, provocando ocasionales infartos entre el pasaje”. Pero también había oído que podías ver películas de vídeo gratis, y que muchas eran películas de cartelera, así que en realidad me hacía ilusión. Bueno, las películas no eran para tanto, una selección un poco rara (tenían el señor de los anillos 2 pero no las otras, y cosas por el estilo) y casi nada interesante. El viaje en si no se hace tan largo como uno puede esperar. Entre las pausas para comer y una siesta de vez en cuando, al final de la segunda película que ves casi has llegado. Las últimas horas son las peores, uno ya está nervioso deseando poner pie en tierra. Al aterrizar me dirigí a la zona de recogida de equipaje, esperé por mi maleta (mierda, todas se parecen!) y fui hacia la salida a la terminal. La puerta se abrió y un nuevo mundo apareció inmediatamente ante mi, lleno de símbolos ininteligibles, voces ininteligibles y mucha, mucha gente.

Tokyo es una orgía visual. Es la quintaesencia de las ciudades, hay todo lo que puedes esperar y pedir de un sitio así: Colas de ejecutivos clónicos esperando el tren, adolescentes vestidos con ropa surrealista, rascacielos de los que no se ve el final, tiendas de varios pisos especializadas en temas extraños y muchos letreros initeligibles iluminados por la noche. Un paseo por Shibuya o Shinjuku, las zonas más vibrantes del centro, dan un idea bastante aproximada del nivel de locura al que puede llegar la vida organizada del ser humano.

Aunque todas las ciudades grandes hasta cierto punto tienden a parecerse, Tokyo es diferente y chocante casi en cualquier cosa en lo que puede serlo. Para empezar uno se siente como un extraño todo el rato. A pesar de que Tokyo es una gran ciudad, supuestamente cosmopolita y blablabla, casi no se ven extranjeros. Uno se siente, digamos, exótico. Además es imposible saber que es nada o entender nada. Casi nadie habla inglés y el japonés no es precisamente un idioma que se pueda hacer uno una idea de lo que es un sitio leyendo un cartel. Esto es agravado aún más por la verticalidad: así como en Europa casi todo lo que vale la pena en un edificio está en la planta baja (comercios, restaurantes, etc.), en Japón se extiende en general a toda la altura del edificio. Así, un edificio típico de 15 pisos (si, los edificios “típicos” tienen 15 pisos) tendrá los 3 o 4 primeros de tiendas, 8 de oficinas y los más altos llenos de restaurantes. Lo que hay en cada piso está indicado por carteles en los laterales de los edificios, que dan un aspecto muy característico a las calles japonesas. No hace falta decir que es imposible leer estos carteles y da bastante pereza ir subiendo a todos los pisos para probar. Menos mal que yo iba siempre con Yuko, que me orientaba en ese océano de kanjis, pero un turista que no se informe bien seguramente pierda mucho tiempo o simplemente no vea muchos sitios interesantes

Los japoneses son dignos de observar. Los que tienen más de 23 años son casi todos iguales: traje, corbata y cara de agotamiento. Los más jóvenes son un catálogo de moda y tribus urbanas. No he visto nunca nada igual: no hay ni uno solo que no de una auténtica importancia a su aspecto físico, que no se note que ha pasado horas eligiendo la ropa y se haya gastado bastante dinero por el camino. Esto no quiere decir que sean ostentosos, de hecho muchos son bastante discretos, pero se nota que lo que llevan puesto está pensado más allá de lo que yo puedo entender. Muchos son imitación de modas occidentales, por ejemplo raperos o chicas vistiéndose como Destiny´s Child y dejándose la piel en el solarium para parecerse más a ellas; la verdad es que choca bastante ver a una japonesa más morena que un socorrista en Agosto, pero parece ser que es un boom ahora. Incluso los típicos otakus que lo único que hacen es leer manga y jugar al ordenador tienen una pinta tan desastrosa que tiene que ser calculada. Otra variante es el cosplay, gente vestida como personajes manga. Se ven de vez en cuando y son bastante espectaculares. Esto nos lleva al fenómeno del manga:
Allí el manga está por todas partes. Incluso en el supermercado del barrio más cutre de Tokyo podemos encontrar una sección de manga que dejaría en evidencia a la mayoría de tiendas de comics españolas. Mención aparte merecen las superficies dedicadas en exclusiva a este género, que provocarían espasmos de placer a cualquier fan occidental. Lo malo es que, evidentemente, todo está en japonés y además allí son bastante cuidadosos y lo tienen todo envuelto en plástico así que no puedes hojear nada. Un detalle significativo: aproximadamente el 50% del manga es erótico o pornográfico, y en el 50% restante es común que haya alguna escena picante, incluso en el manga para chicas. Aquí en europa ese manga no es raro, existe pero es un porcentaje pequeño del mercado. Allí no, de hecho sorprende bastante. Los argumentos y dibujos de estos mangas son tan enfermizos que resultan graciosos. En general los japoneses son bastante pervertidos, pero la verdad es que aún así siguen pareciendo inofensivos. Es como los chicos que se visten y tienen actitudes de “el malo del barrio”, pero siguen siendo tan educados y amables como todos los demás japoneses. A veces da la impresión de que no se los puede tomar muy en serio.
En la siguiente foto podemos ver un objeto bizarro donde los haya: un manga pedófilo que trae unas bragas de regalo. Y las bragas son configurables!!

Aparte de guarradas varias, también están obsesionados con los robots gigantes, los fotomatones, el pachinko (juego de azar similar a las tragaperras) y las recreativas que consisten en bailar, pulsar botones o tocar la batería.
La verdad es que a pesar de que la barrera del idioma es casi insalvable, y que uno no termina de entender muy bien la mentalidad a veces, yo me di cuenta de que me sentía bastante cómodo. A parte de que es un país muy limpio, seguro, civilizado y que la gente es muy educada, hay algo más, una especie de mezcla de entusiasmo, inocencia y comprensión. No se ve arrogancia ni agresividad ni ganas de aprovecharse. Todo se hace “bien” y se trabaja duro para ello. Creo que podríamos aprender mucho de los japoneses en algunos aspectos.
Desde luego, en algo en que al menos los ingleses tienen que aprender de Japón, y mucho, es en la comida. La comida japonesa es bastante sana, no usan mucho aceite ni grasa, así que no engorda, por eso ellos están tan delgados. Bueno, pues yo conseguí ganar 4 kilos estando allí, aún caminando varios kilómetros diarios! Creo que eso da una idea de la calidad. Además allí se le da muchísima importancia a comer. Por ejemplo, hay una cantidad absurda de programas de televisión que tratan sobre comida y restaurantes. Es bastante gracioso: el protagonista del programa, normalmente una tía buena, va a un restaurante, charla con el cocinero o el dueño un rato, le traen la especialidad de la casa, la prueba, se pasa un rato alucinando con el sabor y después siguen charlando mientras comen. Estaría bien hacer algo parecido en España, aunque mucho me temo que al final lo que saldría es Bisbal comiendo en un VIPs. Bueno, el caso es que la comida es alucinante. Increíble. Buenísima. Y barata!! Si, al contrario de lo que mucha gente cree, comer allí es bastante barato si no te metes en un superrestaurante. De hecho, el país en si no es excesivamente caro, te gastas bastante porque el billete es un pico y como hay que ir bastantes días se usa bastante dinero, pero lo que son los precios de las cosas se quedan por detrás (en algunas cosas bastante) de los precios ingleses (aunque hay que reconocer que no es mucho mérito).
Es la siguiente foto vemos uno de esos programas de comida. Aquí podemos observar a una chica comiendose una hamburguesa. Notese la hora de emision del programa. Por cierto, que coño hacía yo levantado a esa hora?

Estuvimos en Tokyo toda la primera semana. Nos dio tiempo a ver las zonas y barrios más significativos, visitar un par de museos, ir a un mercado de pescado en el que comimos el mejor sushi que recuerdo y ver una obra de kabuki; el kabuki es teatro tradicional japonés. Lo tuve que ver con un audífono que traducía los diálogos de forma un tanto libre (los primeros 10 minutos de conversación, que despertaron bastantes risas en la audiencia, fueron resumidos por la audioguía con un “están hablando del tiempo”. Breve pero conciso). Aún así, me encantó. Es mucho más entretenido y cercano de lo que esperaba y además encaja muy bien con la mentalidad japonesa. Para la segunda semana nos esperaba un viaje a Kyoto y Nara, antiguas capitales del imperio y epicentros culturales de Japón. Armados con nuestros equipajes y un par de billetes del tren bala, a través de los ríos de gente, pusimos rumbo a la estación central de Tokyo.
-- CONTINUARA --
viernes, noviembre 04, 2005
Viajes
No obstante, si este pais esta preparado para algo es para afrontar estas pequeñas molestias. Si vas a cualquier farmacia (bueno, farmacia por decir algo, porque una caracteristica de los comercios ingleses es la diversificacion absurda: todo comercio que ha empezado dedicandose a ciertos productos acaba expandiendo su oferta incluyendo al cabo del tiempo, de todo. Por ejemplo, Mark’s and Spencer, originalmente una marca de supermercados, ahora vende ropa y accesorios en sus tiendas mas grandes. Boots, originariamente una cadena de farmacias, vende tambien bocadillos, bebidas y cosmeticos. A veces te da la impresion de que da igual en la tienda que te metas, que vas a poder comprar leche, calcetines o bombillas por igual. Por cierto esto era un parentesis) encontraras un impresionante surtido de medicinas contra el catarro y vitaminas con todas las letras del abecedario. Tampoco faltan ginseng, aceite de higado y demas productos vudu. Resulta ridiculo mirar la seccion de vitaminas y antigripales de estas tiendas, tienen 30 tamaños, formatos y dosis diferentes de cada cosa y por lo menos 5 o 6 marcas diferentes. Realmente puedes visualizar a una madre diciendo “bueno, llevan toda la semana comiendo hamburguesas pero ahora les hincho con 1000mg de multivitaminas y todo arreglado”. El tema de la comida en este pais es preocupante, pero tambien tiene que ver el hecho de que la sanidad publica inglesa es equivalente a la que podria haber tenido Genghis Khan, lo que provoca que antes de ir al medico lo que diga el farmaceutico va a misa. Podria reproducir un par de anecdotas que me ha contado una amiga que ha trabajado de enfermera aqui, pero se pueden resumir en su terrible frase “si estas enfermo el ultimo sitio al que quieres ir es un hospital”. Pero no hay nada que temer, la seccion de medicinas y vitaminas de la ferreteria mas cercana funciona a la perfeccion, de hecho ya me encuentro mejor.
Ultimamente ha habido bastante movimiento en mi piso. Se ha ido alguna gente, ha venido alguna nueva, que a su vez ha ido dejando paso a nuevas generaciones. A mi me parece perfecto, es una manera de conocer gente sin salir de casa que no tiene nada que ver con internet.
Una de las mejores cosas de Londres es precisamente esto, el conocer mucha gente de todas partes. En cualquier folleto de agencia de viajes dice que Londres es una ciudad cosmopolita y multicultural, palabras ambas que cada dia significan menos pero aun contienen algo de verdad aqui. Supongo que gran parte de las cosas que estoy diciendo son obvias y sobradamente conocidas para muchos, pero esto es quiza uno de los mayores cambios que uno experimenta al principio viniendo de España. Por nuestra experiencia esperamos llegar a Inglaterra y conocer y convivir con ingleses. Pues no! De hecho a veces uno se pregunta donde se meten. Practicamente los unicos con los que tengo trato son mis compañeros de trabajo (con algunas honrosas excepciones, normalmente parejas de amigos o amigas), por lo demas es mucho mas facil tener un circulo de amigos polacos, españoles o japoneses que ingleses. Supongo que tendra mucho que ver con que los extranjeros llegamos aqui perdidos y la gente perdida tiende a unirse, pero el caso es que cuando uno cuenta las nacionalidades de sus amigos en general se pierde. Esto tiene alguna consecuencia negativa, por ejemplo cabe destacar la verguenza a la hora de reconocer que no sabemos donde esta tal ciudad o incluso tal pais, y la imposibilidad fisica de recordar o pronunciar ciertos nombres. Tambien esta el problema del numero de besos, pero este es solventable dando la mano a todo el mundo o alegando nuestro fogoso caracter latino si la chica en cuestion se aparta (suele colar si lo dices sin reirte, nunca subestimeis el poder de los topicos sobre españoles).
Estos son pequeños problemas pero en general las ventajas los superan ampliamente. En cierto modo, cada persona que conoces es un pequeño viaje en si misma. A veces es un viaje a una infancia en un pais comunista, a veces a un palacio pakistani y a veces a una vida de trabajo duro y pocas recompensas. Otras veces simplemente es una visita rapida a multitud de tiendas de ropa cara o una repeticion de topicos y lugares comunes, pero casi siempre vale la pena. Es cierto que siempre hay un cierto peligro de generalizar, de adquirir prejuicios o incluso de algun tipo de racismo. No todo el mundo que se conoce en unas circunstancias tan particulares como vivir en una ciudad como Londres es un buen ejemplo de su pais, para lo bueno o para lo malo, pero en general considero que ahora tengo una vision de las cosas mucho mas de “primera mano” que cuando vivia en España.
Y hablando de viajes, me tengo que ir a uno ahora. Ya os contare si Irlanda se parece tanto a Galicia como dicen, si es cierto que solo hay vacas e iglesias y de si todo el mundo bebe tanto como mi compañero de piso irlandes y sus amigos (es algo casi heroico, recordare toda mi vida el dia que me desperte y estaban en la cocina con una fila de unas 4 botellas de whisky y 30 cervezas vacias, todas consumidas en la misma noche y por dos personas, eso si su estado era lamentable). En cualquier caso espero que el que nos lleve en avion vaya sobrio, o al menos sea una vaca.
viernes, abril 01, 2005
El cielo sobre Berlin
Me gustaria hablar (escribir) un poco mas sobre esto de las fashion-victims (el post no iba originalmente sobre esto, pero los cambios de tema surrealistas son una marca de la casa). Una de las mayores ventajas que supuso estar en una escuela de ingles al llegar fue el estudio antropologico y social que me permitio llevar a cabo. Mi escuela en cuestion era bastante cara, y esto quiere decir que los estudiantes pagaban mucho, y esto quiere decir que tenian dinero (ellos o sus padres), y esto da una idea aproximada sobre el tipo de gente que se puede conocer alli. Si, todos lo pensais en este preciso momento: pijos. Los pijos son la clase triunfadora de un mundo en el que todos los baremos de exito son directa o indirectamente economicos. Su superioridad es tan obvia que el resto de la gente los mira con desprecio, imitando su acento e inventando un monton de razones por las cuales no son para tanto cuando en el fondo desean ser uno e incluso muchos los imitan en secreto. Los pijos son la tribu
El otro dia fui a dar una vuelta por Notting Hill. Si teneis una oportunidad de hacerlo, no la desperdicieis, vale la pena. Notting Hill es una de las zonas mas ricas de Londres y desde luego una de las mas ricas que he visto en mi vida. Se pueden ver Ferraris y Lamborghinis por la calle a 20 por hora pero haciendo ruido como si fueran a 200 (en realidad lo de los coches es exagerado, no hay nada peor que un bmw de los caros aparcado), niñas de 10 anhos saliendo de tiendas de Dior acompañadas de padres llenos de bolsas que automaticamente son ayudados por sus choferes, tiendas de joyeria con numeros de 4 o 5 cifras, etc. En estos sitios es donde la superioridad de la tribu pija es mas manifiesta, las cosas buenas de este mundo estan aqui para su disfrute, y nosotros trabajamos para que las puedan tener. Sin embargo, todo resulta un poco ofensivo a la vista, incluso aunque no te pares a pensar exactamente porque.
Vale, se acabo de irse
Precavidos por la experiencia (ver pasaje a Edimburgo), llegamos al aeropuerto con un par de horas de antelacion, compramos un par de chocolatinas y nos metimos en el avion. La verdad es que mi caso con los aviones es bastante raro. Cada vez me da mas miedo volar. Recuerdo que en uno de mis primeros vuelos hubo turbulencias. El avion se movia
Lo primero, ese
Debido a que Berlin fue obstinada y repetidamente bombardeada durante la segunda guerra mundial y posteriormente reconstruida, la mayoria de la arquitectura que podemos ver es moderna, y salvo un par de honrosas excepciones el reclamo de la ciudad es la arquitectura contemporanea. Por el centro y zonas de interes muchos de los edificios han sido diseñados por grandes nombres
A esto hay que sumarle las obras.
En
Por todo esto uno se lleva la impresion de
En el poco contacto que he tenido con la gente, me ha parecido que los alemanes son un poco lo que se dice de ellos. Serios, si, pero educados, amables y civicos. Esto se nota en algo muy evidente: cuando un español esta en
Y esto es todo. Quiza puede parecer que no me ha gustado nada la ciudad por lo que he escrito hasta ahora, sin embargo y a pesar de que todo es cierto, me ha dado una impresion general buena, al menos para ir
Me despido. Me he instalado una cosa rara de google que sirve para poner fotos en el blog, asi que puede que me anime a poner alguna
El proximo destino de viaje:
martes, noviembre 09, 2004
Pasaje a Edimburgo
Londres es maravilloso. Hay 4 aeropuertos (los entendidos dicen que hay un quinto pero no sale en easyJet ni en ba así que no existe), con lo que hay vuelos baratos y a todas horas a casi cualquier parte. Además todos los aeropuertos están perfectamente comunicados con la ciudad mediante una eficiente red de metro, ferrocarriles, trenes expresos y buses. Infunde confianza, por eso salí de casa la mañana del vuelo con “sólo” con 2 horas de antelación a lo que debería. Mi plan era coger el metro hasta Mile End (6 paradas), cambiar a otra línea, hacer 11 paradas hasta Victoria Station y allí coger un tren expreso que me llevaría hasta el aeropuerto. Por supuesto cuando iba cual dominguero feliz (era sábado en realidad) a coger el metro resulta que la línea estaba fuera de servicio, aunque había buses de sustitución que hacían el mismo recorrido. Esto es bastante frecuente en Londres (lo de que pongan buses de sustición no tanto). Cogí el primer bus que apareció. Después fue todo un cúmulo de despropósitos. Para empezar el busero debía ser nuevo, o disléxico, o un consultor subcontratado, porque a la primera calle larga que llegó, que se bifurcaba al final a la derecha soltó algo así como “mierda, por aquí no es”. La verdad es que ahora que lo escribo tiene gracia, de hecho cuando lo dijo alguno se rió, pero en el momento a mi no me la hacía y ya me estaba acordando de toda su familia cuando un oportuno pasajero le dijo por donde tenía que ir, y a partir de ahí le guió casi todo el camino a pesar de que todo estaba lleno de carteles exclusivos para los buses de sustitución. Menudo inútil, a ver si lo despiden o si lo ascienden a jefe ya y lo quitan de enmedio. Bueno, como he dicho antes el bus seguía la misma ruta que el metro, parando en las paradas de este (fuera de la estación claro está, aunque estoy seguro que por la cabeza del busero pasó meter el bus en las vías). El metro tarda aproximadamente 3 minutos entre parada y parada. Entre la primera parada y la segunda el bus tardó 15. Hice la cuenta apropiada y me di cuenta de que iba un poco justillo de tiempo, pero debería llegar, así que permanecí estoico en mi sitio. Entre la segunda y la tercera parada parece que había un incendio o algo así, y nos tuvimos que quedar apartados de la calle mientras pasaban coches de bomberos. Yo no me lo podía acabar de creer, pero entre esto y los atascos provocados por la ausencia de metro estábamos tardando como 20-25 minutos por parada. Tampoco ayudaba que el busero además de subnormal resulta que era un gracioso y en cada parada se tiraba un rato hablando con los otros empleados bromeando acerca de lo poco que conocía la ruta y de las veces que estuvo a punto de perderse. Intenté pasar mi crisis nerviosa ojeando lo que leía la de al lado: era una especie de texto sobre técnicas para actores, hablaba en un tono muy serio sobre como arquea las cejas Robert de Niro o la sonrisa ambigua de Jane Fonda. No conseguí concentrarme (además ella leía más rápido y me pasaba de página), y llegué a la conclusión de que si me quedaba en ese bus además de perder el avión iba a perder los nervios, así que en la siguiente parada me apeé y fui en busca de un taxi. Estaba muy lejos de Victoria, así que lo más rápido que podía hacer era coger un taxi al aeropuerto. Me dirigí a un Black Cab (el típico taxi negro), que es lo primero en la lista de cosas que no se deben hacer en Londres si quieres que tu dinero dure más de cinco minutos, pero no tenía tiempo. Le pregunté cuanto tardaría a Gatwick, me dijo que una hora, entraba dentro de mi margen, ok. Después, no sin miedo, le pregunté el precio. Me dijo una cantidad que me provocó una náusea instantánea. Cuando vió mi cara de puro espanto me rebajó 20 libras, pero aún así era algo desorbitado. Con una sensación indescriptible de dolor me subí al taxi. Por supuesto en 10 minutos estábamos en un atasco interminable, y cuando salimos vi un aterrador cartel que decía que Gatwick estaba aún a 35 millas.
Llegué al aeropuerto 20 minutos antes de que saliera el avión, corrí como un idiota por toda la terminal y llegué a las oficinas de embarque. Resulta que mi acompañante, que también tuvo su aventura particular, llegó al mismo tiempo. Le dijimos a la amable señorita que llegábamos tarde y si podíamos embarcar. Marcó un número de teléfono pero no le contestaron, con lo que nos dijo que ese vuelo estaba ya cerrado y era imposible. En ese momento me sentí todos los adjetivos negativos del diccionario empezando por estúpido y tuve la clara impresión de que Dios existía y además era un cabrón. Sin embargo, la chica nos dijo que nos podía colocar en otro vuelo, 4 horas más tarde. Respiros de alivio (relativo, porque lo que pagué de taxi no cicatrizará nunca), abrazos, saltos de alegría. Que Dios (o quien sea) bendiga a easyJet.
Espero que esto que me ha pasado y el relato correspondiente, además de hacer que os riaís de mi y paseis un buen rato, sirva como reflexión sobre el transporte público en Londres y que todo el que vaya a hacer algo parecido lo tenga muy en cuenta.
¿Que cómo está Edimburgo? Pues es una ciudad para ver, cuando nos bajamos del bus que nos llevó del aeropuerto al centro, miráramos donde miráramos estaba lleno de castillos, monumentos y edificios impresionantes. Además era de noche y todo estaba maravillosamente iluminado. Casi toda la ciudad es bonita, y la gente es amable y no muy numerosa (se nota la diferencia cuando vienes de Londres). Una ciudad que vale la pena... y os lo digo yo, que mi “pena” es, ejem, considerable.
