Dentro de unas pocas horas me voy a Dublin a pasar el fin de semana. Por supuesto, y aunque lleve una temporada con una inmejorable salud, me he empezado a encontrar un poco mal esta mañana, con esta sensacion de neblina mental con la que empiezan los catarros y las gripes.
No obstante, si este pais esta preparado para algo es para afrontar estas pequeñas molestias. Si vas a cualquier farmacia (bueno, farmacia por decir algo, porque una caracteristica de los comercios ingleses es la diversificacion absurda: todo comercio que ha empezado dedicandose a ciertos productos acaba expandiendo su oferta incluyendo al cabo del tiempo, de todo. Por ejemplo, Mark’s and Spencer, originalmente una marca de supermercados, ahora vende ropa y accesorios en sus tiendas mas grandes. Boots, originariamente una cadena de farmacias, vende tambien bocadillos, bebidas y cosmeticos. A veces te da la impresion de que da igual en la tienda que te metas, que vas a poder comprar leche, calcetines o bombillas por igual. Por cierto esto era un parentesis) encontraras un impresionante surtido de medicinas contra el catarro y vitaminas con todas las letras del abecedario. Tampoco faltan ginseng, aceite de higado y demas productos vudu. Resulta ridiculo mirar la seccion de vitaminas y antigripales de estas tiendas, tienen 30 tamaños, formatos y dosis diferentes de cada cosa y por lo menos 5 o 6 marcas diferentes. Realmente puedes visualizar a una madre diciendo “bueno, llevan toda la semana comiendo hamburguesas pero ahora les hincho con 1000mg de multivitaminas y todo arreglado”. El tema de la comida en este pais es preocupante, pero tambien tiene que ver el hecho de que la sanidad publica inglesa es equivalente a la que podria haber tenido Genghis Khan, lo que provoca que antes de ir al medico lo que diga el farmaceutico va a misa. Podria reproducir un par de anecdotas que me ha contado una amiga que ha trabajado de enfermera aqui, pero se pueden resumir en su terrible frase “si estas enfermo el ultimo sitio al que quieres ir es un hospital”. Pero no hay nada que temer, la seccion de medicinas y vitaminas de la ferreteria mas cercana funciona a la perfeccion, de hecho ya me encuentro mejor.
Ultimamente ha habido bastante movimiento en mi piso. Se ha ido alguna gente, ha venido alguna nueva, que a su vez ha ido dejando paso a nuevas generaciones. A mi me parece perfecto, es una manera de conocer gente sin salir de casa que no tiene nada que ver con internet.
Una de las mejores cosas de Londres es precisamente esto, el conocer mucha gente de todas partes. En cualquier folleto de agencia de viajes dice que Londres es una ciudad cosmopolita y multicultural, palabras ambas que cada dia significan menos pero aun contienen algo de verdad aqui. Supongo que gran parte de las cosas que estoy diciendo son obvias y sobradamente conocidas para muchos, pero esto es quiza uno de los mayores cambios que uno experimenta al principio viniendo de España. Por nuestra experiencia esperamos llegar a Inglaterra y conocer y convivir con ingleses. Pues no! De hecho a veces uno se pregunta donde se meten. Practicamente los unicos con los que tengo trato son mis compañeros de trabajo (con algunas honrosas excepciones, normalmente parejas de amigos o amigas), por lo demas es mucho mas facil tener un circulo de amigos polacos, españoles o japoneses que ingleses. Supongo que tendra mucho que ver con que los extranjeros llegamos aqui perdidos y la gente perdida tiende a unirse, pero el caso es que cuando uno cuenta las nacionalidades de sus amigos en general se pierde. Esto tiene alguna consecuencia negativa, por ejemplo cabe destacar la verguenza a la hora de reconocer que no sabemos donde esta tal ciudad o incluso tal pais, y la imposibilidad fisica de recordar o pronunciar ciertos nombres. Tambien esta el problema del numero de besos, pero este es solventable dando la mano a todo el mundo o alegando nuestro fogoso caracter latino si la chica en cuestion se aparta (suele colar si lo dices sin reirte, nunca subestimeis el poder de los topicos sobre españoles).
Estos son pequeños problemas pero en general las ventajas los superan ampliamente. En cierto modo, cada persona que conoces es un pequeño viaje en si misma. A veces es un viaje a una infancia en un pais comunista, a veces a un palacio pakistani y a veces a una vida de trabajo duro y pocas recompensas. Otras veces simplemente es una visita rapida a multitud de tiendas de ropa cara o una repeticion de topicos y lugares comunes, pero casi siempre vale la pena. Es cierto que siempre hay un cierto peligro de generalizar, de adquirir prejuicios o incluso de algun tipo de racismo. No todo el mundo que se conoce en unas circunstancias tan particulares como vivir en una ciudad como Londres es un buen ejemplo de su pais, para lo bueno o para lo malo, pero en general considero que ahora tengo una vision de las cosas mucho mas de “primera mano” que cuando vivia en España.
Y hablando de viajes, me tengo que ir a uno ahora. Ya os contare si Irlanda se parece tanto a Galicia como dicen, si es cierto que solo hay vacas e iglesias y de si todo el mundo bebe tanto como mi compañero de piso irlandes y sus amigos (es algo casi heroico, recordare toda mi vida el dia que me desperte y estaban en la cocina con una fila de unas 4 botellas de whisky y 30 cervezas vacias, todas consumidas en la misma noche y por dos personas, eso si su estado era lamentable). En cualquier caso espero que el que nos lleve en avion vaya sobrio, o al menos sea una vaca.
viernes, noviembre 04, 2005
sábado, septiembre 10, 2005
De vuelta
Hoy me he dado cuenta de que ya llevo un año aquí. Me ha sorprendido un poco, me da la impresión de que han sido un par de meses a lo sumo. El tiempo pasa muy rápido, de hecho últimamente necesito referencias como algún viaje, alguna visita de alguien o algún evento destacable porque no soy capaz de decir cuando he hecho que cosa. Creo que debería empezar un diario aunque nunca me han gustado, me ayudaría a no perder la noción del tiempo. Aunque no me veo yo escribiendo tan a menudo (aquí es donde sonreís) ni poniendo cosas como “hoy he ido a comprar leche, había una señora estúpida en la cola del supermercado discutiendo con el cajero sobre una oferta 2x1 de tofu y me ha hecho reflexionar sobre la caída de los valores morales en este mundo capitalista”.
También ha sido mi cumpleaños hace unos días, ya son 27. Me está empezando a preocupar, porque últimamente cuando la gente me felicita en la conversación siempre sale la palabra treinta varias veces. Recordemos que la palabra treinta siempre lleva otras asociadas como es “estabilidad”, “metas”, “asentado” que siempre provocan un leve mareo y angustia pasajeros. A veces me siento como si me quedaran tres años de vida. Dentro del gran conjunto de cosas que incluye la responsabilidad de ser adulto y de las que no nos damos verdadera cuenta cuando somos pequeños es lo fácil que resulta tomar una decisión. A veces esta facilidad, unida a la incertidumbre, provoca tanto vértigo que creo que uno de los motores de la vida de muchísima gente es simplemente el seguir un camino que deje la mínima libertad posible para tomar decisiones.
Después de un año aquí, una de las cosas hacia las que inevitablemente tengo que volver la vista es, por supuesto, mi dominio del inglés. Y la conclusión, que supongo que a algunos os sorprenderá, es que aun está la cosa bastante verde. Con esto no quiero decir que me den un paquete de cigarrillos cuando pida tomates, pero aprender realmente un idioma no es tan fácil como parece. Evidentemente no lo hablo muy mal cuando he conseguido un trabajo, hasta me manejo decentemente cuando todos los meses tengo que llamar a la compañia de telefonos para decirles que me han vuelto a cobrar mal. Mmm, un pequeño apunte aquí: no he visto un país en el que la gestión de las típicas facturas caseras (luz, agua, etc.) sea tan caótico. Cada vez que llega una carta de una de estas compañías me echo a temblar, porque lo más probable es que me estén intentando cobrar la factura de otra persona, hayan puesto algo mal o me hayan vuelto a cambiar el nombre (nunca he tenido tantos nombres como aquí). La del teléfono es la peor. La del mes pasado tengo que escanearla y subirla, no tiene desperdicio, es algo de este estilo:
Coste de llamadas: 50
Cuota:10
Otros conceptos:
Conexión de línea: 70
Ajuste de conexión de línea (cargo incorrecto):-70
Descuadre de factura previa:-30
Balance de cuenta pendiente:100
Errores previos:-140
Gasto de cambio de plan:20 (no me he cambiado de plan)
Pollo de goma:20
Total: 30
Y me han pasado un cargo al banco de 46. La verdad es que el esfuerzo requerido para saber si te están timando es tan complejo que casi no vale la pena, esto es un acierto de la compañía. Por otra parte, como aquí no tienen dni, solo nombres, y hay mucha gente extranjera/de paso y los pisos están continuamente cambiando de inquilinos, recibimos decenas de cartas cada mes con impagos, requerimientos judiciales y amenazas a personas que vivieron aquí antes. Cualquier día acabo siendo conducido a la cárcel gritando “no soy Martin ni Jane ni Rebecca ni...”. Pero volvamos al inglés... Lleva tiempo aprender bien un idioma, incluso uno que está tan cercano a nosotros desde que somos pequeños. Lo que cuesta no es comunicarse, que nadie que esté pensando venir y lea esto se preocupe, lo realmente difícil es llegar a estar cómodo. En estos casos es cuando nos damos cuenta de hasta que punto los idiomas están arraigados en nuestra forma de pensar, nuestro sentido del humor, nuestro lenguaje corporal, etc. Para poder llegar a un nivel de expresión en el que realmente estés siendo tu mismo y no un traductor en una lengua extranjera hay que o bien empezar (y en serio) muy joven o bien tomárselo con calma. Como he dicho mi edad más arriba creo que ya sabemos todos cual es mi opción.
Por cierto, tengo pendiente contar lo de Islandia. La verdad es que es un pais para ver más que para contar, asi que aprovechando que ayer he aprendido a poner fotos en blogger (más que no saber no sabía que se podía) a ver si para la semana pongo un post con fotos del viaje, que algunas han quedado muy bonitas. Por lo demás mejor que lo deje aquí antes de que se me ocurra posponer publicar esto para mañana por si quiero contar algo más y pase otro mes.
También ha sido mi cumpleaños hace unos días, ya son 27. Me está empezando a preocupar, porque últimamente cuando la gente me felicita en la conversación siempre sale la palabra treinta varias veces. Recordemos que la palabra treinta siempre lleva otras asociadas como es “estabilidad”, “metas”, “asentado” que siempre provocan un leve mareo y angustia pasajeros. A veces me siento como si me quedaran tres años de vida. Dentro del gran conjunto de cosas que incluye la responsabilidad de ser adulto y de las que no nos damos verdadera cuenta cuando somos pequeños es lo fácil que resulta tomar una decisión. A veces esta facilidad, unida a la incertidumbre, provoca tanto vértigo que creo que uno de los motores de la vida de muchísima gente es simplemente el seguir un camino que deje la mínima libertad posible para tomar decisiones.
Después de un año aquí, una de las cosas hacia las que inevitablemente tengo que volver la vista es, por supuesto, mi dominio del inglés. Y la conclusión, que supongo que a algunos os sorprenderá, es que aun está la cosa bastante verde. Con esto no quiero decir que me den un paquete de cigarrillos cuando pida tomates, pero aprender realmente un idioma no es tan fácil como parece. Evidentemente no lo hablo muy mal cuando he conseguido un trabajo, hasta me manejo decentemente cuando todos los meses tengo que llamar a la compañia de telefonos para decirles que me han vuelto a cobrar mal. Mmm, un pequeño apunte aquí: no he visto un país en el que la gestión de las típicas facturas caseras (luz, agua, etc.) sea tan caótico. Cada vez que llega una carta de una de estas compañías me echo a temblar, porque lo más probable es que me estén intentando cobrar la factura de otra persona, hayan puesto algo mal o me hayan vuelto a cambiar el nombre (nunca he tenido tantos nombres como aquí). La del teléfono es la peor. La del mes pasado tengo que escanearla y subirla, no tiene desperdicio, es algo de este estilo:
Coste de llamadas: 50
Cuota:10
Otros conceptos:
Conexión de línea: 70
Ajuste de conexión de línea (cargo incorrecto):-70
Descuadre de factura previa:-30
Balance de cuenta pendiente:100
Errores previos:-140
Gasto de cambio de plan:20 (no me he cambiado de plan)
Pollo de goma:20
Total: 30
Y me han pasado un cargo al banco de 46. La verdad es que el esfuerzo requerido para saber si te están timando es tan complejo que casi no vale la pena, esto es un acierto de la compañía. Por otra parte, como aquí no tienen dni, solo nombres, y hay mucha gente extranjera/de paso y los pisos están continuamente cambiando de inquilinos, recibimos decenas de cartas cada mes con impagos, requerimientos judiciales y amenazas a personas que vivieron aquí antes. Cualquier día acabo siendo conducido a la cárcel gritando “no soy Martin ni Jane ni Rebecca ni...”. Pero volvamos al inglés... Lleva tiempo aprender bien un idioma, incluso uno que está tan cercano a nosotros desde que somos pequeños. Lo que cuesta no es comunicarse, que nadie que esté pensando venir y lea esto se preocupe, lo realmente difícil es llegar a estar cómodo. En estos casos es cuando nos damos cuenta de hasta que punto los idiomas están arraigados en nuestra forma de pensar, nuestro sentido del humor, nuestro lenguaje corporal, etc. Para poder llegar a un nivel de expresión en el que realmente estés siendo tu mismo y no un traductor en una lengua extranjera hay que o bien empezar (y en serio) muy joven o bien tomárselo con calma. Como he dicho mi edad más arriba creo que ya sabemos todos cual es mi opción.
Por cierto, tengo pendiente contar lo de Islandia. La verdad es que es un pais para ver más que para contar, asi que aprovechando que ayer he aprendido a poner fotos en blogger (más que no saber no sabía que se podía) a ver si para la semana pongo un post con fotos del viaje, que algunas han quedado muy bonitas. Por lo demás mejor que lo deje aquí antes de que se me ocurra posponer publicar esto para mañana por si quiero contar algo más y pase otro mes.
domingo, agosto 21, 2005
Cerrado por vacaciones
A pesar de mi amenaza en el último post sobre la posibilidad de escribir más regularmente llevo más de un mes sin actualizar. Soy un desastre, lo se. No volveré a decir que voy a escribir más. De todas formas la razón es en parte que por fin estoy de vacaciones por un tiempo decente (15 días), y no tengo mucho tiempo a acercarme a un ordenador. Esta semana la he pasado en Coruña (¿no parecen raros las eñes y acentos?), recordando lo que es comer bien y estar rodeado de amigos y familiares; y mañana me voy a Islandia a pasar la segunda semana.
Si, habeis leido bien, Islandia. Supongo que sonara como un destino extraño para alguien que vive en un país en el que tienes que llevar chaqueta y paragüas en pleno Agosto, pero lo cierto es que siempre ha sido uno de los países que he querido visitar. Cuando vuelva intentaré poner un post contando como son las cosas por allí y algunas cosas más, hasta entonces dejo aquí el letrero de cerrado por vacaciones.
Si, habeis leido bien, Islandia. Supongo que sonara como un destino extraño para alguien que vive en un país en el que tienes que llevar chaqueta y paragüas en pleno Agosto, pero lo cierto es que siempre ha sido uno de los países que he querido visitar. Cuando vuelva intentaré poner un post contando como son las cosas por allí y algunas cosas más, hasta entonces dejo aquí el letrero de cerrado por vacaciones.
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